Este trabajo se propone ofrecer algunas claves acerca de lo que constituye la especificidad de la experiencia estética como acto y en qué se diferencia respecto de otros actos humanos. Para ello, se adoptará una fundamentación metafísica de la experiencia estética que parte de la filosofía de santo Tomás de Aquino, autor que hemos escogido por el realismo de su metafísica, por la claridad y sistematicidad de su exposición, por la amplitud de su sistema, que abarca todos los ámbitos del saber, y por la actualidad de su doctrina.
ISBN: 979-1399212440
Publicación: 24/06/2026
Autor: Josefina Villasuso
Nro. de páginas: 99
Idioma: Español
Formato: Tapa dura

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Índice
Introducción 11
1. Aproximación a una comprensión contemporánea de la experiencia estética 15
1.1. La experiencia estética y su objeto: la descomposición de lo bello 15
1.2 La experiencia estética en el problema epistemológico de la Modernidad 17
1.2.1. Racionalismo e Ilustración: origen de la escisión sujeto-objeto 17
1.2.2. Kant y los límites de la razón 19
1.2.3. La experiencia estética y la fragmentación del sujeto 20
1.3. Conclusión: rasgos principales de la experiencia estética 28
2. Principios metafísicos de la experiencia estética 31
2.1. Lo bello, objeto de la experiencia estética 32
2.1.1. La belleza en el contexto de la metafísica tomista de la participación 32
2.1.2. La belleza en el marco de la doctrina de los trascendentales 36
2.1.3. La belleza y su relación con la luz: la claritas como constitutivo formal de la
belleza 38
2.1.4. Belleza y amor: lo bello como aquello cuya aprehensión place 44
2.1.5. Conclusión 47
2.2. Algunos principios de epistemología tomista 47
2.2.1. La experiencia intelectual, posibilitada por la duplex cognitio 48
2.2.2. La cognitio affectiva como modo de conocer 54
2.2.2.1.El fundamento: el afecto como modo de presencialidad en el alma 56
2.2.2.2.Un amor que causa conocimiento: amor transit in conditionem objecti 59
2.2.2.3. Un conocimiento que causa amor: verbum spirans amorem 61
3. Aproximación tomista a la experiencia estética 63
3.1. La experiencia estética como experimentalis quaedam notitia 63
3.1.1. Percepción intelectual 63
3.1.2. Una percepción fundada en la claritas como participación de la actualidad
inteligible 65
3.1.3. Percepción de la afinidad entre sujeto y objeto 66
3.1.4. Que da lugar a una complacencia en el objeto debida a la unidad 69
3.2. Hacia una consideración de la experiencia estética como mística natural 71
3.2.1. Introducción 71
3.2.2. La vida mística 72
3.2.3. Experiencia estética y misterio 73
3.2.4. Experiencia estética y trascendencia 75
3.2.5. Conclusión 78
Conclusión 81
Bibliografía 85
Vivimos en una época en la que la estética ha adquirido una relevancia sin precedentes, no solo en el ámbito filosófico, sino también en la sensibilidad cultural popular. En gran parte del pensamiento de la Modernidad tardía y de la filosofía contemporánea, la reflexión estética parece haber desplazado a la metafísica como filosofía primera, ocupando el lugar que durante siglos correspondió al estudio del ente en cuanto ente. Este desplazamiento no se limita al plano especulativo: la experiencia estética ha pasado a ser, en muchos sentidos, el punto privilegiado de acceso a lo real, también en la vida cotidiana, como lo demuestra, por ejemplo, la centralidad inédita de la imagen en la cultura occidental contemporánea.
Esta predilección por la experiencia estética puede parecer desmesurada. Sin embargo, conviene reconocer que ha sido este interés el que ha impulsado una renovada búsqueda especulativa en torno a esta cuestión. Aunque muchas de las teorías filosóficas contemporáneas que otorgan a dicha experiencia un papel central resultan problemáticas —e incluso peligrosas— desde una perspectiva metafísica realista, no por ello dejan de recoger una vivencia fundamental y de expresar la manera en que inevitablemente el hombre contemporáneo se enfrenta a la realidad. En lo que tienen de experiencia —y no necesariamente en sus formulaciones teóricas— contienen elementos valiosos que merecen ser considerados con atención. Esta constatación da origen a la pregunta que articulará nuestro trabajo: ¿qué tiene de particular la experiencia estética, en cuanto experiencia, para haber suscitado tanto interés especulativo, especialmente en contextos donde otras formas de conocimiento han sido puestas en duda?
Este trabajo se propone, por tanto, ofrecer algunas claves acerca de lo que constituye la especificidad de la experiencia estética como acto, y en qué se diferencia respecto de otros actos humanos. Para ello, se adoptará una fundamentación metafísica de la experiencia estética que parte de la filosofía de santo Tomás de Aquino, autor que hemos escogido por el realismo de su metafísica, por la claridad y sistematicidad de su exposición, por la amplitud de su sistema, que abarca todos los ámbitos del saber, y por la actualidad de su doctrina, ya que, como señaló Jacques Maritain,
“Santo Tomás es, ante todo y particularmente, el apóstol de la inteligencia […], razón por la que debemos considerarle como el apóstol de los tiempos modernos […]. Apóstol de la inteligencia, doctor de la verdad, restaurador del orden intelectual, Santo Tomás no escribió para el siglo XIII, sino para nuestro tiempo. Su tiempo es el tiempo del espíritu que domina los siglos. Sostengo que es un autor contemporáneo, el más actual de todos los pensadores.”
No pretendemos elaborar una exégesis exhaustiva de la teoría estética tomista, centrada principalmente en la belleza como atributo trascendental del ente —más que en la dimensión subjetiva de la experiencia estética—, sino más bien sentar las bases para una teoría de la experiencia estética que, siendo fiel a los principios fundamentales del pensamiento de Tomás de Aquino, sea capaz de acoger las preguntas y problemas propios de la sensibilidad contemporánea.
Esto nos obliga a tratar de una manera más breve los aspectos estrictamente vinculadas a la noción de la belleza y adentrarnos en otras cuestiones epistemológicas de la filosofía de santo Tomás de Aquino que, si bien no siempre han sido asociadas a la experiencia estética, creemos que no solo no contradicen su enfoque objetivo, sino que pueden complementarlo y enriquecerlo. Esta elección metodológica responde a la constatación de que, a partir de la Modernidad, la idea de la belleza como objeto central de la experiencia estética ha sido radicalmente cuestionada, del mismo modo que se ha cuestionado la verdad como objeto del conocimiento. El objeto, en general, ha quedado fragmentado (y lo mismo ha ocurrido con el sujeto, como veremos que ya anticipaban las teorías románticas de la experiencia estética).
Por esta razón, antes de articular nuestra propuesta desde la metafísica tomista, y partiendo de la constatación de la fragmentación del objeto de la experiencia estética en la Modernidad, nos detendremos en un primer capítulo de este trabajo en una descripción crítica de esa nueva “manera de sentir” característica de algunas corrientes de la modernidad tardía, que han otorgado a la experiencia estética una importancia desmesurada. Para este análisis, nos basaremos principalmente en las investigaciones de Andrew Bowie, reconocido especialista en filosofía alemana moderna y con- temporánea. Bowie ha dedicado una parte sustancial de su obra a explorar la relación entre estética, lenguaje y subjetividad en pensadores como Kant, Schelling, Hegel y los románticos alemanes, así como a poner en diálogo esta tradición con la filosofía analítica y el pensamiento hermenéutico. Su atención al papel de la música como paradigma de la experiencia estética aporta claves originales para comprender por qué esta ha llegado a considerarse una forma privilegiada de acceso a lo real en la modernidad.
A partir de esta exposición preliminar, en un segundo capítulo, entraremos, ya desde una perspectiva tomista, en los fundamentos metafísicos para una teoría tomista de la experiencia estética, para lo que tendremos que tratar del objeto de la experiencia estética en santo Tomás, la belleza, y explicar algunos principios fundamentales de su metafísica que servirán de base para la tesis del ensayo.
Finalmente, en un tercer capítulo se introducirá y desarrollará la tesis del ensayo acerca de cómo debe considerarse la experiencia estética desde una perspectiva tomista y qué rasgos le son propios.
